Forn Can Bufí: 50 años de sabor y tradición ibicenca

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Foto Juan Carlos Florez

Hay sabores que no pasan de moda, aromas que despiertan recuerdos dormidos y recetas que, lejos de envejecer, se hacen más fuertes con el paso del tiempo. En Ibiza, uno de esos lugares donde la memoria se cuece a diario se llama Forn Can Bufí. Y este 2025 cumple medio siglo siendo parte esencial de la historia gastronómica de la isla.

Todo comenzó en una finca llamada Can Sopes, en Santa Gertrudis, donde Juan Bufí y Josefa Ramón sembraron un sueño que acabó convertido en empresa familiar. De vender hortalizas en el mercado a hornear pan con las verduras de su huerta, hasta convertirse hoy en una referencia absoluta de panadería, pastelería, repostería tradicional y comida casera para llevar en Ibiza. Diez tiendas, cientos de elaboraciones artesanas, una filosofía intacta.

El secreto de su éxito: Recetas que saben a casa

En Forn Can Bufí no se reinterpretan recetas: se respetan. Las orelletes, el flaó o la graixonera se hacen como antaño, con las recetas de la madre, de la suegra, de la hermana. Y con el cuidado de quien entiende que cada dulce es una herencia cultural. “Siempre hemos buscado los sabores que se adaptasen al gusto de una familia pagesa ibicenca”, dice Josefa Ramón, con la convicción de quien ha dedicado su vida a ello.

Su compromiso es claro: que las nuevas generaciones no tengan que recordar estos sabores como algo del pasado, sino que puedan seguir disfrutándolos tal como fueron pensados. Que no se pierdan ni el sabor ni el sentido.

Dulce, salado y auténtico

Si hay un lugar en la isla donde los postres no necesitan presentación, ese es Forn Can Bufí. El flaó, las ensaimadas, los buñuelos de Semana Santa o el bescuit de Nadal forman parte del imaginario colectivo ibicenco. No por nostalgia, sino porque están más vivos que nunca. Sus elaboraciones acompañan cumpleaños, Navidades, bodas, desayunos y sobremesas de quienes entienden que la calidad no se improvisa.

Y en el lado salado, lo mismo: cocas, cucarrois, panecillos con sobrasada, empanadas y platos caseros que huelen a cocina de abuela. Desde un sofrit pagès hasta una frita de pulpo, pasando por un arroz de matanzas o un cuinat, elaborados como si fueran para la propia familia.

Can Bufí, más que un horno

A lo largo de estas cinco décadas, Forn Can Bufí no solo ha crecido en locales —hoy en Eivissa, Sant Antoni, Santa Eulària, Santa Gertrudis, Sant Jordi y Puig d’en Valls— sino que ha sabido mantener intacto su ADN. El de una empresa que no necesita etiquetas, porque su prestigio se respira en el obrador y se saborea en cada trozo de coca.

Detrás de cada pan, cada dulce y cada plato hay una historia: la de una mujer que cocinaba sin descanso para que su familia pudiera comer bien, aunque no tuviera tiempo. Y que sin pretenderlo, acabó creando un modelo de negocio que resuelve ese mismo problema para miles de personas cada día.

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