#FoodReview: Zuma Ibiza, el sitio de moda para cenar en Marina Botafoch

Sushi, robata, cócteles y una cena con vistas a Marina Ibiza y Dalt Vila que confirma por qué este restaurante japonés se ha convertido en uno de los nombres de la temporada.

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Hay restaurantes en Ibiza a los que uno llega con una idea bastante clara antes incluso de sentarse. Zuma Ibiza es uno de ellos. El nombre pesa, la ubicación ayuda y las vistas a Marina Ibiza con Dalt Vila al fondo hacen su parte sin demasiado esfuerzo.

Pero una cosa es que un restaurante sea bonito, esté de moda y tenga una terraza llena. Otra muy distinta es que la cocina acompañe.

El equipo de IbizaGastro cenó en Zuma Ibiza y, después de probar buena parte de la carta, entendimos mejor por qué se ha convertido en uno de esos sitios de los que se habla cuando llega la temporada.

Una terraza con ritmo de noche ibicenca

El restaurante está en Marina Botafoch, frente al puerto deportivo, con Dalt Vila iluminada al fondo. La escena tiene ese punto muy reconocible de la Ibiza más internacional: mesas grandes, grupos, copas, música, cocina abierta y una barra central de cócteles que marca bastante el tono desde el primer momento.

El espacio impresiona. Es amplio, está bien iluminado, tiene una decoración cuidada y permite algo que no siempre es fácil en restaurantes de este tipo: ir en grupo sin sentir que la mesa se queda pequeña antes de que llegue el segundo plato.

Hay movimiento, pero no caos. Hay ambiente, pero no esa sensación de restaurante que vive únicamente de ser fotografiado.  

La propuesta gastro de Zuma Ibiza

La carta de Zuma se mueve en esa cocina japonesa contemporánea que ha convertido a la marca en un nombre reconocible en distintas ciudades del mundo. Sushi, sashimi, nigiris, rolls, platos fríos, tempuras y robata, la parrilla japonesa que aquí tiene un papel importante.

En nuestra cena probamos sushi en varios formatos: rolls, nigiris y sashimis. Un recorrido amplio, perfecto para empezar a entender la propuesta del restaurante y compartir al centro de la mesa.

También probamos tartar de salmón y atún con caviar, una tempura ligera y bien resuelta, y varios platos calientes que fueron llevando la cena hacia una parte más interesante.

 

Pero si tuviera que quedarme con algo, me quedo con la robata.

El bacalao negro marinado en miso fue uno de los platos de la noche. Untuoso, sabroso, con ese punto dulce y profundo del miso que hace que el plato no necesite demasiadas explicaciones. De esos bocados que hacen que la mesa baje un poco el volumen, aunque sea por unos segundos.

La carne a la robata también estuvo entre nuestros favoritos. Bien marcada, con intensidad, salsa y ese punto de parrilla que le da carácter. Aquí se entiende que la robata no está en la carta solo como palabra bonita: tiene presencia real.

El final llegó con un mix de helados, coulant y frutas. Un postre generoso, visual, pensado para compartir y para cerrar la cena sin bajar demasiado el ritmo.

No fue un final tímido. Más bien uno de esos cierres donde cada uno dice que va a probar “solo un poco” y, de repente, la mesa vuelve a organizarse alrededor de la última cucharada.

Parte de lo bonito de la noche fue compartir mesa con colegas de Ibiza. Porque una cena así también va de eso. De probar, comentar, preguntar, comparar, mirar una salsa con curiosidad y no dejar que un plato pase por delante sin conversación y la foto de rigor.

Hay restaurantes que se disfrutan más cuando la mesa entiende el lenguaje de la comida. Y Zuma, con su formato de platos al centro, sushi, robata, cócteles y ambiente de noche, funciona especialmente bien en ese contexto.

Zuma Ibiza tiene todo para ser un sitio de moda: ubicación, vistas, barra de cócteles, ambiente, gente joven, decoración bonita y una marca internacional detrás.

Pero después de probarlo, diría que su acierto está en no vivir solo de eso.

La cocina acompaña. La robata tiene nivel. El sushi cumple su papel dentro de una cena pensada para compartir. El servicio y el espacio hacen que el plan fluya. Y el conjunto encaja con esa Ibiza nocturna donde una cena puede ser el comienzo de algo más.

En Ibiza, las vistas pueden llevarte una vez. La cocina, el ambiente y la compañía deciden si una noche se queda en la memoria.

Con estas vistas nos lo imaginamos en una noche de 8 de agosto. El spot perfecto para ver los fuegos artificiales en Ibiza.

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