Cenar en el magnífico restaurante 1742 de Dalt Vila, Ibiza, es una experiencia que trasciende la gastronomía para convertirse en un viaje sensorial único.
Ubicado en la Calle Mayor, a pocos metros de la Catedral de Ibiza, este restaurante se encuentra en un palacio construido en 1742, del cual toma su nombre. Con una ubicación privilegiada, uno ya se puede imaginar las vistas que se disfrutan desde la terraza, pero eso lo contaremos más adelante.

El edificio, un espectacular palacio del siglo XVII, se mantiene casi intacto tras su puerta de acceso principal, adaptado justo lo necesario para albergar el restaurante que solo atiende un número limitado de mesas. Las piedras en las paredes y sus pilares tallados dan paso a la escalera que conduce a la experiencia sensorial en la que te sumerges cuando reservas en 1742.

La experiencia comienza realmente al momento de reservar y recibir la confirmación. El día y hora establecidos, te recogen desde el punto de encuentro y te llevan por las callejuelas de Dalt Vila a bordo de su VAN hasta la puerta del restaurante donde, “un mayordomo de modales venecianos y guante blanco será tu cicerone”. Te recomendamos tener los cinco sentidos atentos durante un par de horas porque no desearás perderte ningún detalle.
Tras bajar del vehículo, nos esperan con una copa de champagne y una dulce bienvenida: una perla que es literalmente “una explosión” de sabor, un chupito de ginebra. De fondo, suenan violines ejecutados en vivo.
Copa en mano, subimos al restaurante donde nos guían por los recovecos del palacio, pasando por su impresionante bodega y haciendo parada en la cripta, donde bajo el cristal que pisamos, se observan dos cisternas con más de dos mil años de antigüedad.
Comienza el show de sensaciones
Mientras tanto, el chef neerlandés Edwin Winke nos espera con unos bocados y una gran sonrisa.


Nos cuenta que su propuesta se centra en un moderno menú degustación que pone en valor los productos y productores locales.
Esta propuesta lo llevó a ser reconocido muy pronto en la prestigiosa guía Michelin. Aquí puedes leer más acerca de este reconocimiento.
Los diferentes pasos se irán dando en diversos espacios y atmósferas. Pasamos a la terraza y allí disfrutamos de los primeros platos. Violines, música de ópera, un atardecer perfecto, las vistas a la Marina de Ibiza, una brisa suave y la noche que cae. Platos que se huelen, se saborean, se admiran y se disfrutan con los cinco sentidos.


Brindamos y pasamos al salón.
Música ambiente (siempre en directo), proyecciones y un servicio exquisito, atento a todos los detalles, nos guiaban por los siguientes pasos del menú degustación. Cada plato es una historia con sabores, y en la mesa no queremos perdernos detalle de nada.
Al escribir esta reseña, dudaba si detallar cada plato era una buena idea pues quiero dejar alguna sorpresa para aquellos que deseen vivir la experiencia. Sin embargo, espero que estas fotos os animen a vivirla también.

Una fiesta para los sentidos
Esa noche celebrábamos un cumpleaños, y todo el equipo, incluyendo sala y cocina, se acercó a saludarnos. La magia, el glamour, la exclusividad y la atmósfera íntima del 1742 hacen de este restaurante una elección perfecta para los sibaritas que buscan una experiencia gastronómica inolvidable.

