#FoodReview: Cena especial del 8 de agosto en Almudaina, el restaurante del Parador de Ibiza

Cena especial del 8 de agosto en el Parador de Ibiza: probamos un menú degustación del chef Adrián García Soto

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El 8 de agosto cenamos en Almudaina, el restaurante del Parador de Ibiza, en una de las cenas especiales organizadas por el establecimiento. Para esa noche, el chef Adrián García Soto preparó un menú degustación específico, diferente de la propuesta habitual del restaurante, que trabaja normalmente con carta.

Una puntualización importante porque este menú no pretende ser una muestra exacta de lo que se sirve cada día en Almudaina. Fue una propuesta creada para una fecha concreta y nos permitió conocer una faceta más personal de la cocina de Adrián García.

El resultado fue un menú bien medido, con referencias a Ibiza, platos más técnicos junto a otros mucho más directos y una secuencia que funcionó especialmente bien desde los primeros bocados hasta el postre.
Antes de cenar disfrutamos de un concierto íntimo de Ble de Safrà en el mirador de la Torre.

Y después de cenar, todavía quedaba el cierre de la noche: los fuegos artificiales de las Fiestas de la Tierra desde la terraza del Parador.

pardor ibiza restaurante

Menú especial del 8 de agosto: Sant Ciriac

La cena empezó con pan con sobrasada y alioliUn comienzo a priori sencillo y muy reconocible, con la sobrasada llevando directamente el menú hacia Ibiza. De esos platos en los que no hace falta buscar demasiadas explicaciones: buena hogaza de pan artesano, sobrasada, alioli.

El segundo bocado cambió completamente de registro. El tomatito relleno de salmorejo con sopa verde de hierbas ibicencas aportaba frescura y una elaboración mucho más delicada.

Nos gustó especialmente el contraste con el pase anterior. La presencia de las hierbas ibicencas introducía además otra referencia local bien integrada.

Espuma de tortilla, croqueta y buñuelo de bacalao en un mismo pase

Uno de los pases que mejor funcionó visualmente y también en mesa fue el que reunía la espuma de tortilla, la croqueta de jamón ibérico D.O. Guijuelo y el buñuelo de bacalao con alioli de almendra y huevas de trucha.

Servidos en el mismo plato, los tres bocados ofrecían registros distintos, pero bien conectados entre sí. La espuma de tortilla aportaba una versión más ligera y cremosa de un sabor muy reconocible; la croqueta jugaba en un terreno más clásico, con ese punto goloso que siempre se espera de una buena croqueta; y el buñuelo de bacalao sumaba intensidad, con el alioli de almendra y las huevas aportando cremosidad y un final salino muy bien medido.

Nos gustó especialmente que, pese a ser un pase breve, no resultara repetitivo. Había contraste de texturas, distintas intensidades y una construcción pensada para que cada bocado tuviera su sitio dentro del conjunto.

Fue, además, uno de los momentos del menú donde mejor se percibía esa idea de equilibrio que marcó toda la cena: técnica, sabor y una presentación cuidada, sin perder naturalidad.

Gallinita ibicenca, crujiente de su piel y relleno de sus interiores

La gallinita ibicenca, crujiente de su piel y relleno de sus interiores fue otro de los bocados que más nos interesó.

Aquí la conexión con el producto local era especialmente clara. He de reconocer que me sorprendió el tamaño y la presentación, pero me gustó tanto por concepto como por ejecución, sobre todo por la forma en la que jugaba con distintas texturas en un formato pequeño, pero con bastante profundidad de sabor. Fue uno de esos pases que dejaban ver mejor la intención del chef de trabajar el producto de la isla desde una mirada actual, sin perder su identidad.

Vieira asada con gazpacho de albahaca

Como entrante llegó la vieira asada con gazpacho de albahaca.

Después de varios bocados con más intensidad, este plato introdujo una pausa muy oportuna dentro del menú. La vieira mantenía el protagonismo y la albahaca aportaba frescura sin invadir el conjunto. Fue un pase limpio, bien colocado dentro de la secuencia y muy útil para dar aire al menú antes de llegar al principal.

Lomo de vaca madurada trinchada, patatitas y bimi frito

El plato principal fue lomo de vaca madurada trinchada, patatitas y bimi frito.

Aquí la cocina optó por un registro más directo. Después de varios platos con un trabajo técnico más evidente, el menú se apoyaba en una carne bien acompañada y sin artificios innecesarios. Nos gustó precisamente por eso: porque no necesitaba más. Fue un principal claro, bien resuelto y coherente con el tono general de la cena.

Melón mojito, perlas de limón y helado de jengibre

El postre cerró el menú con melón mojito, perlas de limón y helado de jengibre.

Nos pareció una elección muy acertada para una noche de agosto en Ibiza. Fresco, ligero, cítrico y con el jengibre aportando un pequeño golpe final que evitaba que el postre resultara plano o demasiado dulce. Después de toda la parte salada, funcionó muy bien como cierre porque refrescaba y dejaba una sensación limpia.

Un menú bien pensado de principio a fin

Si tuviéramos que resumir la cena en una idea, sería esta: estaba muy bien medida.

No solo por la cantidad, sino por el orden de los platos, los cambios de intensidad y la forma en la que convivían elaboraciones más técnicas con otras mucho más directas. El menú tenía estructura, y eso se notó durante toda la cena. No hubo sensación de exceso ni de acumulación. Timing perfecto terminando justo para disfrutar los fuegos artificiales.

Terminada la cena, subimos a la última terraza para ver los fuegos artificiales del 8 de agosto, uno de los actos más esperados de las Fiestas de la Tierra.

La ubicación del Parador ofrece una perspectiva privilegiada sobre Ibiza y aquella noche el espectáculo se disfrutó desde un punto de vista difícil de igualar. Fue un final impresionante y, en este caso, sí formó parte del recuerdo completo de la experiencia.

Fue una cena muy especial, pensada solo para esa noche, y precisamente por eso resulta interesante leerla como lo que fue: una muestra puntual de la cocina que Adrián García Soto puede desarrollar en Almudaina cuando sale del formato habitual de carta en estos eventos. 
Para finales de agosto se prepara otro evento con concierto y cena.

Tenemos claro que después de esta cena, tenemos aun más ganas de volver para conocer el restaurante en su versión del día a día.

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